El estudio, publicado por «Nature», desvela que el bloqueo de una molécula permitiría desarrollar terapias prometedoras en tumores muy frecuentes.
El investigador asturiano Segundo González, del Instituto Universitario Oncológico del Principado, forma parte de un equipo científico que ha identificado un nuevo mecanismo que permite a las células cancerígenas escapar del sistema inmune, que es el que nos protege frente a las enfermedades. Las conclusiones de la investigación, que podrían aplicarse en el desarrollo de terapias frente a tipos de cáncer muy comunes como el de mama o pulmón, se publican ahora en la edición digital de «Nature».
El sistema inmune posee unas células denominadas «células asesinas naturales». Se llaman así porque son capaces de reconocer y eliminar de una forma «natural» muchas células tumorales. Uno de los mecanismos que permite a las células asesinas naturales reconocer a las células tumorales consiste en que estas células expresan en su superficie una proteína denominada MICA.
Esta molécula, descubierta por Thomas Spies, del Centro de Investigación del Cáncer Fred Hutchinson, de Seattle (EE UU), y director del estudio, no se expresa en las células sanas, pero sí en las células tumorales y su expresión permite que el sistema inmune reconozca y elimine las células tumorales. Sin embargo, muchos tumores son capaces de evadir el sistema inmune porque desarrollan mecanismos para escapar de su respuesta.
En el interior y la superficie
Segundo González, que a su vez es profesor del departamento de Biología Funcional (área de Inmunología) de la Universidad de Oviedo, manifestó ayer que «hemos caracterizado un mecanismo por el que las células tumorales escapan al reconocimiento de las células asesinas naturales, así como una nueva interacción de MICA con dos moléculas identificadas como ERp5 y GRP78 en la superficie de las células cancerígenas». Sostiene este investigador que ERp5 se une a MICA en la superficie de la célula y altera su plegamiento haciendo que la molécula sea cortada y liberada en forma soluble al medio extracelular. La ausencia de expresión de MICA de la superficie de las células tumorales impide que el sistema inmune las elimine. Además, la forma soluble de la molécula tiene la capacidad por sí misma de suprimir la respuesta inmune.
Para demostrar el papel de ERp5 en la producción de MICA soluble, los investigadores inhibieron su expresión en las células tumorales y observaron que se restaura la expresión de MICA en la superficie de la célula tumoral y también se restaura la capacidad del sistema inmune de eliminar las células cancerígenas.
Otra de las novedades aportadas por esta investigación científica es el conocimiento de que ERp5 está presente no sólo en el interior de la célula, sino también en la superficie.
Este estudio pone de manifiesto un nuevo mecanismo de evasión de la respuesta inmune que utilizan tumores muy prevalentes, como los de pulmón, del aparato digestivo o de mama. Además, explica González, «el estudio demuestra que el bloqueo de la interacción de ERp5 con MICA en la superficie de la célula tumoral permite que el sistema inmune elimine las células cancerígenas. Esto nos indica claramente que la manipulación de este nuevo mecanismo de evasión de la respuesta inmune puede tener una clara aplicación terapéutica en el tratamiento del cáncer». «Si revertimos el proceso por el que algunas células burlan el sistema inmune y logramos bloquear esta molécula, se pueden desarrollar terapias muy prometedoras», declaró a LA NUEVA ESPAÑA.